EL BOMBARDEO MEDIÁTICO A LA VERDAD Y LA CREDIBILIDAD

Por Rómulo Pérez Pérez

¿Qué propósito político persigue el uso descarado de la hipocresía y la mentira por parte de los líderes mundiales de norteamérica y la comunidad europea? Al parecer se ha escrito lo necesario para divulgar y desenmacarar a quienes están detrás del poder político estadounidense y del poder político mundial.

Se sabe que el verdadero poder corresponde a las transnacionales. Y que una pata de ese poder corresponde a las transnacionales de la comunicación. Entonces. ¿Qué sentido tiene exponer ante la opinión pública mundial las más evidentes aberraciones, hipocresías y mentiras de los representantes del liderazgo estadounidense? ¿Tiene la mentira un propósito maquiavelico distinto de la manipulación de la opinión pública? ¿Quién inventó o quién determinó uso grotesco de la mentira sobre las armas de destruccción masiva, poseidas por Irak, como argumento para destruir a ese país? ¿O cómo fue que se atrevieron a desmentirse luego? ¿Habrá un propósito oculto del establisment para destruir los restos putrefactos de la democracia norteamericana? ¿Cómo es posible que alguien pueda creer en el discurso de los derechos humanos, utilizados por EEUU, para violar todos los derechos humanos de los seres humanos en países como Vietnan, Irak, Libia, Siria, y el derecho a la verdad exigido por sus propios connacionales? ¿Cómo es posible que un país patrocinador del terrorismo y protector de terroristas es capaz de denunciar y manipular con falsos actos de terrorismo en otros países? ¿Cómo asume la opinión pública norteamericana, la solicitud de su presidente, al Congreso norteamericano, para el financiamiento de Al Qaeda en la guerra que promueven contra Siria? ¿Cuál es el valor político del escándalo o la estulticia? Cómo es que EEUU y la Unión Europea han promovido a los grupos neonacistas de Kiev si que ello constituya motivo emético de escándalo en Europa y norteamérica? 


Pareciera que el bombardeo sistemático de la verdad y el uso grotesco de la mentira, estuviesen orientados, primeramente, a socavar las bases de la racionalidad y la paciencia del pueblo norteamericano; pareciera que se pretende destruir los restos de una democracia que resulta incomoda y limitante del poder de las propias transnacionales; pareciera que se trabaja, de modo vehemente, por la configuración definitiva de un Estado fascista en norteamérica. En definitiva, pareciera que algo flota en la poceta.

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